domingo, junio 26, 2016

Dark Funeral autobiográfico

¿Qué tan autobiográfico puede ser el black metal? La pregunta no la había considerado antes, o por lo menos no de esa manera. Sí, la música puede ser algo bastante personal. Pero, ¿autobiográfico? Cuántas veces escuché que ese tipo de letanías eran muy pop, que hacer algo desde ese orden era muy mainstream. Sin embargo, al orden del día están las posiciones acomodaticias: claro, es que la música puede hablar de eso que se vive en la sociedad. Acá entran como ejemplo obligado Masacre y su abordaje del conflicto armado en Colombia, y también La Pestilencia [aunque para ser francos, el orden no es justo con la historia porque primero fue ‘La muerte - un compromiso de todos’ (1989) que ‘Ola de violencia’ (1991), o por lo menos muy a la par si los comparamos desde los demos].

El asunto no quedaba resuelto. Mejor dicho, no me satisfizo la respuesta. ¿Por qué tanta invocación maligna, tanta exploración desde conceptos marco como el nihilismo, el satanismo, la soledad, la desesperanza? ¿Al estar apegados a esos elementos tan comunes podría decirse que hay realmente autenticidad? Casi que decidí renunciar a la segunda pregunta porque desde la estética lírica y sonora es obvio que un porcentaje es imitación, otro es búsqueda de reconocimiento y el otro es necesario para que se pueda identificar como parte de una identidad, en este caso la metalera. Pero la primera parte no me quedaba aún resuelta, especialmente por la interesante y honesta respuesta (aunque no por ello menos velada) que diera Lord Ahriman sobre su más reciente publicación con Dark Funeral llamada ‘Where Shadows Forever Reign’:
En cualquier caso, personalmente me quedaría con “As I Ascend”, es una canción muy personal que representa muy bien al grupo y es la primera que compuse para este álbum. Me dio el impulso que necesitaba para seguir componiendo el disco.
La respuesta me obligó a prestarle mayor atención a la canción:



Para ser honesto, no encontré a primera vista ni en la música ni en la letra algo que me llevara a considerar que en efecto era una canción bastante personal. Las dicotomías luz-oscuridad, ascenso-descenso, vida-muerte, entre otras, no son precisamente nuevas. Quizá el “cambio” (las comillas marcan un énfasis irónico porque precisamente dudo del mismo) está en que el grupo es más claro, desde las guitarras hasta las voces, y no se la jugó por la velocidad como único factor. ¿Pero eso es suficiente para decir que algo es personal? Definitivamente no. ¿Entonces por qué ha sido tan desacreditado el disco, llevando incluso a considerar que no están ya dentro del black metal según algunos puristas? Y eso precisamente me llevó a pensar en lo personal. Gracias a los puristas pude ver que Dark Funeral fue por primera vez claro en que buscaba algo, y eso lo hace personal… O por lo menos medianamente personal.



En la revista Team Rock hay algo al respecto:


Sentarse a zanjar esta discusión puede resultar innecesario o inacabable. Discos anteriores de DF han tenido pasajes de claridad, pasajes de melodía, pasajes incluso de melancolía. Quizá nunca los habíamos vistos tan claros y tan juntos, por eso para los puristas ha resultado imposible de soportar, pues no los toca. O los toca porque precisamente los abandona, porque DF no se queda en la senda de lo vivido tal cual lo conocemos. Pero ojo: no es otro DF, es el mismo DF que ha pasado, eso sí, por nuevas experiencias (digamos que la innovación no es muy alta y que la repetición rítmica es menor). Y esas experiencias son precisamente las que vivió Lord Ahriman, las personales, y que el entrevistador de Rafabasa.com ni siquiera consideró.

Tal y como Lord Ahriman zanjó la discusión con Team Rock: “Hay gente con pene grande y hay gente con pene pequeño”. Solo pónganse en posición: Mikael Svanberg (Ahriman) nació en 1972 y tiene este grupo desde por lo menos 1993, es decir, desde que tenía 21 años. Este señor, que tiene una vida personal, pasó por un momento importante que no quiere revelar o que por lo menos no es confrontado de manera directa, aunque él dejó pistas: “También hemos seguido trabajando en el nuevo disco, y a veces en la vida pasan cosas personales, lo que por supuesto influye.” Además de lo personal, Ahriman no está en el mundo de los papelitos o del tirado. Para muchos es difícil considerar que, además de lo personal, acá está en juego una exploración artística. Ahriman es claro también con el uso de un adversativo que no puede dejarse pasar en limpio: “pero creo que esta vez hemos conseguido una gran simbiosis entre la música y las letras”. Es decir, este hombre está más satisfecho técnica y emocionalmente con este producto porque ha logrado algo que antes no. Y eso, al parecer, es lo que ha molestado a otros, a los que querían que el joven de 21 se siguiera expresando mediante el ser humano de 43 años. En la sociedad a eso se le dice ser infantil, pero sigamos.

¿Ya escucharon la canción “As One We Shall Conquer”? Para los puristas, que en esencia han de ser seguidores del blast, deberían encontrar acá razones de sobra para seguir encontrando a DF como DF. Acostumbrados a brindarnos pausas con riffs ligeros que luego entran en una especie de profunda melancolía, aquí sucede lo contrario: la expectativa es sembrada (2:25) para luego seguir en un intenso blast propio de los suecos (2:34).



Ahriman estaba pasando por algo personal que no es fácil de identificar porque las sombras siguen reinando (en adelante usaré otro par de relaciones con el último disco buscando no ser poeta sino claro con mi hipótesis). Pero hay en el hombre algo más humanista que permite mediante este disco una comunicación más natural y hasta directa. Del DF de los 21 años al DF de los 43 hay un cambio de personalidad: del positivismo y radical secreto de las artes negras hasta el hombre que compone y atraviesa situaciones personales que apenas se vislumbran en el ánimo de desencadenar su alma, del sujeto que se cansó de algo porque se vio quizás engañado, quizás olvidado:
Behind their masks there stand but slaves and servitude
was not our trade so rise and set me free and bring me home


Es también un disco personal porque en esencia DF es Lord Ahriman. De las 20 personas que han pasado por el grupo, Ahriman es el único que continúa. Además, cuando hablamos de algo personal, Milan Kundera nos puede ayudar a entender mejor. En ‘El arte de la novela’, Kundera dice:
De un lado está la novela que examina la dimensión histórica de la existencia humana, y del otro está la novela que es la ilustración de una situación histórica, la descripción de una sociedad en un momento dado, una historiografía novelada.
No pretendo hacer ahora una relación directa entre novela y black metal. Y mucho menos entre black metal e historiografía, pues se trata de una palabreja que nos lleva a unas honduras distintas a las que ahora me interesan. Lo que pretendo proponer es que en la música, incluso en el black metal de Dark Funeral, podemos encontrarnos con episodios (canciones o discos completos) que nos llevan a comprender un poco mejor al ser humano, que hay producciones que pueden convertirse en patrimonio porque han sido capaces de plasmar una nueva libertad, ilustrar otra forma de comprender las cosas. Y esa forma no será necesariamente nueva para todos, pero seguro lo es para aquellos que se atreven a verlo desde una condición más humana:
I open the doors to the other side,
where everything is so old
I'm leaving this world and I enter the void
where the shadows forever reign
Por eso no es gratuito el cierre del álbum con la canción que le da título al mismo.



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